Gijón, puerto romano

Presentación: Gijón, Puerto Romano.

A pesar de la mala reputación del Atlántico, como un mar extremadamente virulento y peligroso, los romanos realizaron exploraciones sobre éste movidos por razones estratégicas y económicas, transitando por el sinus Aquitanus, el actual golfo de Vizcaya, hasta enlazar con las aguas del mar del Norte. Fue, por lo tanto, bajo el poder de Roma cuando el Cantabricum mare se convirtió en un espacio abierto a todas las corrientes comerciales del nuevo Imperio creado por Augusto. A partir de estas fechas, un conjunto de puertos principales y secundarios irá configurando el derrotero cantábrico como puntos de apoyo a la navegación de altura y de cabotaje. Así, el faro y el muelle de Brigantium, los fondeaderos de Gijón, la bahía de Portus Victoriae (Santander), el abrigo de Portu(s) amanum-Flaviobriga (Castro Urdiales), el protegido puerto de Oiasso (Irún) y el emporio comercial instalado en Burdigala (Burdeos), se convierten en ineludibles centros de intercambio de mercancías que se distribuyen también por el interior de estas regiones siguiendo el curso de los ríos o las más importantes vías terrestres.

El devenir histórico de estos puertos se recoge en la presente exposición, donde el visitante tendrá la oportunidad de realizar una auténtica singladura a través de los principales enclaves romanos de la costa cantábrica. El viaje que proponemos mediante mapas, planos, fotos, objetos y recreaciones infográficas, intenta hacer visualmente comprensible el perfil de este espacio histórico, en el que "Gijón, Puerto Romano" adquiere pleno sentido como núcleo central del recorrido.

2003-2004 © Puerto de Gijón. Sala de Exposiciones Antigua Rula.