«A la hora de pagar algo se necesitaba su firma», declara en el juicio el ingeniero, que exculpó a Margarita García. La directora financiera «era una mandada», dijo

La sexta sesión del juicio por el posible fraude de subvenciones en Mina La Camocha comenzó como acabó la quinta. Con un desfile de camioneros haciendo memoria, para ratificar que entre septiembre y diciembre de 1999, coincidiendo con la investigación de la Ucifa de la Guardia Civil, realizaron múltiples viajes desde los puertos de Avilés y El Musel a la explotación gijonesa, donde basculaban carbón importado en una pila -ubicada en una parcela anexa la mina, conocida como ´La Topera´- y, posteriormente, cargaban de otro montón mineral que después llevaban a la térmica de Aboño. La tesis de la acusación pública es que la mina compraba carbón extranjero para mezclarlo con el suyo y vendérselo a la central como propio, con el objetivo de cobrar las ayudas europeas. Nada que no se hubiese escuchado ya en el presente procedimiento judicial, hasta que el ingeniero de minas y exdirector facultativo de La Camocha desde finales del año 2000 hasta su cierre (es decir, en la época inmediatamente posterior a la de los hechos investigados), José Luis Álvarez, exculpó en su declaración a una de las acusadas, la exdirectora financiera de la compañía, Margarita García. Lo hizo volcando toda responsabilidad en el exconsejero de Industria y directivo de la compañía, Víctor Zapico, quien falleció el pasado mes de abril, reduciendo de cinco a cuatro el número de acusados.

El testigo aseguró ante el juez que «Víctor Zapico era la persona que coordinaba la empresa. Era el que mandaba en la mina» y explicó que en la compañía apenas se podía realizar ningún movimiento sin su autorización. Era, además, «quien decidía lo que se compraba y cuándo. Y todas las autorizaciones de compras pasaban por su mesa». Y era quien trataba con el dueño, el también fallecido Fernando García Brugos.

El trabajo de Margarita García, añadió, «era como el mío, puramente técnico. Era una mandada. Aunque fuera la directora financiera, a la hora de pagar cualquier cosa lo que se necesitaba era la aprobación de Víctor Zapico».

Fuente:
El Comercio digital