Más de 12.000 cruceristas desembarcaron ayer en la ciudad, que se despertó con el ruido de las sirenas de los barcos por la baja visibilidad

Una calle Real llena, miles de cámaras fotográficas inmortalizando la plaza de María Pita y tres enormes buques atracados en los muelles de Trasatlánticos, Calvo Sotelo y San Diego. Así se puede resumir la mañana de ayer en la ciudad, en la que tampoco faltó la niebla a primera hora de la mañana. Más de 12.000 personas, entre pasaje y tripulación, desembarcaron en A Coruña, convirtiendo esta triple escala en la más multitudinaria hasta la fecha.

El primer buque en llegar fue el Britannia, procedente de Gijón, con 3.650 pasajeros y 1.370 tripulantes. Lo siguieron el Costa Mediterránea -2.100 viajeros y 1.100 tripulantes- y Costa Favolosa, con 3.050 cruceristas y 1.370 miembros de la tripulación. A este último le costó llegar a puerto y muchos coruñeses lo notaron desde sus hogares. La baja visibilidad, provocada por el manto de niebla que cubrió toda la ciudad a primera hora de la mañana, obligó a los cruceros a hacer sonar sus sirenas. Según explicó la Autoridad Portuaria, esta es una "norma de obligado cumplimiento en seguridad marítima internacional para emitir señales acústicas con el fin de evitar colisiones con otros buques".

Tras superar la niebla, el Costa Favolosa llegó al muelle de Calvo Sotelo a las 09.30 horas. Las tres embarcaciones abandonaron el Puerto, de forma escalonada, pasadas las seis de la tarde. Pero su paso por la ciudad no dejó desapercibido a nadie. Las redes sociales se llenaron de fotografías de los buques y los transeúntes se sorprendían con la cantidad de turistas que paseaban por las calles del centro de la ciudad.

Para el Costa Mediterránea y el Costa Favolosa esta era su primera vez en A Coruña, motivo por el que se celebró una recepción conjunto a bordo del segundo crucero. El Britannia, un referente de P&O Cruises, ya se ha convertido en un asiduo en el Puerto coruñés tras su primera escala hace ya tres años, dentro de su ruta inaugural.

Esta es una triple escala que rompe todos los récords. Más de 12.000 personas llegaron a una ciudad que, tras deshacerse de la niebla, dio la bienvenida a los cruceristas con un sol radiante. El récord precedente se remonta a abril de 2011, cuando llegaron 6.500 pasajeros al coincidir en los muelles el Independence of the sea y el Oceana.

Fuente:
La Opinión de La Coruña