La iniciativa pretende conseguir el engorde de moluscos bivalvos para su venta a granjas de acuicultura o para repoblación

La polémica que acabó por abortar sendos proyectos de cultivo de mejillones en las proximidades de Luarca, primero, y Caravia, después, por la oposición de los pescadores, hace que se acoja con recelo la propuesta de poner en marcha un cultivo de moluscos bivalvos en 2.400 metros cuadrados de lámina de agua en El Musel.

La iniciativa se encuentra en fase de información pública tras su publicación ayer en el Boletín Oficial del Principado de Asturias.

El proyecto nada tiene que ver con los anteriores, ni por los objetivos, ni por la extensión, ni por los promotores, pero la Federación de Cofradías de Pescadores de Asturias ha planteado ya recelos respecto a los efectos que pueda tener en la explotación de percebes en los diques del puerto.

La Federación de Cofradías teme que acabe por colonizar espacios perceberos

En Caravia, por ejemplo, se pretendía acotar una superficie de 34 hectáreas (340.000 metros cuadrados), en las que no podrían faenar los barcos de pesca, mientras que la concesión administrativa solicitada en El Musel es de 2.400 metros cuadrados, ya inaccesibles como caladero porque en las aguas portuarias está prohibido tender aparejos, aunque a veces aparezcan.

La mayor diferencia, en todo caso, es que este proyecto experimental no tiene como objetivo la obtención de bivalvos para el abastecimiento de mercados de consumo final, sino que se trata de un engorde de semillas para la posterior venta a granjas de acuicultura o para repoblación, pero todavía en tamaño pequeño.

El anuncio publicado ayer en el BOPA no especifica la especie que sería explotada, solo dice que la licencia solicitada sería para «cultivo marino de moluscos bivalvos», en general. Está cursada por Ignacio Martínez Blanco, en representación de Semillas del Cantábrico, S. L., y el «examen del expediente y presentación de las alegaciones a que hubiera lugar» se podrá hacer en la Dirección General de Pesca Marítima, situada en la avenida Príncipe de Asturias, edificio del Centro Integrado de Formación Profesional del Mar, en el plazo de treinta días naturales, contados desde la fecha de publicación del anuncio, es decir, de ayer.

El recelo del presidente de la Federación de Cofradías, Dimas García, aunque admitió que desconoce los pormenores del proyecto, se fundamenta en el temor de que el desove procedente de la explotación pueda provocar que los mejillones colonicen los bloques del dique de abrigo de El Musel que actualmente proporcionan sustento a perceberos profesionales.

Las objeciones, de confirmarse, deberán ser formalizadas por escrito antes de un mes, que es el plazo concedido para el periodo de información pública que ayer mismo quedó abierto.

Fuente:
El Comercio digital