El gobierno local hace valer el acuerdo mayoritario y los socialistas alertan de beneficios a grandes familias y a operaciones vinculadas a ediles de Foro

No hubo cambios de posición. El Pleno dio ayer luz verde al revisado texto de aprobación inicial del Plan General de Ordenación con los votos a favor de Foro, Xixón Sí Puede, PP, IU y Ciudadanos y el voto en contra del PSOE. Mismo tanteador que cuando el PGO pasó por el Pleno en febrero del año pasado y mismo tanteador que también se llevó ayer el expediente de aprobación inicial del Catálogo Urbanístico. Ambos documentos, Catálogo y Plan General, se ponen ahora a disposición de los vecinos para que presenten alegaciones en un segundo proceso de información pública de dos meses. También tendrán que pasar la fiscalización de organismos de la administración regional. La gran denuncia del PSOE es que se está ante dos documentos urbanísticos que no se basan en el diseño de un modelo de ciudad sino en voluntades políticas y decisiones personales que, en las explicaciones que dio la socialista Begoña Fernández, sirven en algunos casos para beneficiar a importantes familias locales u operaciones que tienen relación con ediles de Foro por vía familiar.

En cuanto a los síes de la oposición los hubo de dos tipos. PP y Ciudadanos apoyaron desde la responsabilidad de seguir adelante con la tramitación pese a no estar de acuerdo con alguno de sus elementos más relevantes y Xixón Sí Puede e IU tuvieron como justificación la incorporación de sus propuestas más importantes tras una negociación política.

"Creemos que es un documento de consenso donde todos hemos hecho renuncias para responder a ese clamor que hay en Gijón de que esto se apruebe. Y sinceramente no creo que haya un Plan respaldado por tanto informes técnicos y jurídicos y externos e internos. Hay cinco, es algo insólito", explicó en su intervención inicial el edil de Desarrollo Urbanístico, Fernando Couto. Antes, el forista había desgranado los aspectos más singulares del nuevo texto recordando que los grandes y polémicos urbanizables -casos de Castiello, Granda o Porceyo- ya habían quedado descartados hace más de un año. Habló Couto del blindaje al carácter industrial del suelo del Tallerón y Juliana, de generar un espacio productivo en Naval Gijón para empresas de economía azul eliminando la previsión de usos hoteleros y dejando los usos terciarios en los bajos de los edificios, de la reducción del suelo urbano consolidado al Muselín del suelo edificado, de la recuperación del uso productivo en los terrenos de Mina La Camocha y la redefinición del viario, de la eliminación de usos terciarios en los espacios de ampliación del Parque Tecnológico, del desarrollo de corredores ambientales en el entorno de Arcelor "pero respetando el perímetro industrial", de la playa verde del Peri 11 y del control a las edificaciones en zona rural con la exigencia de una parcela mínima de mil metros cuadrados.

Y también habló de la finca Bauer. Uno de los elementos de denuncia del PSOE. En varias ocasiones defendió Couto la decisión de pasar de esa ficha a la del urbanizable del Infanzón el suelo de la denominada Huerta de Antón apoyándose en los criterios técnicos y jurídicos. Para el edil las complicaciones de los últimos años sobre esa propiedad de la familia Rato Figaredo tenía como origen un error en la gráfica del jardín catalogado. "Se miró mucho lo de la finca Bauer, ¿cómo no se iba a mirar con el lío que se tenía con ella?", remató Couto.

No le sirvieron las explicaciones al PSOE que se mantiene firme en su denuncia de generación de plusvalías injustificadas para esa propiedad. Pero más allá de esa finca, la socialista Begoña Fernández puso sobre la mesa otros "ejemplos de incoherencia" detectados en el Plan General y el Catálogo Urbanístico. Fernández denunció a nivel general la conversión de suelo industrial en terciario en Porceyo "haciendo lo que no van a hacer en Naval Gijón y en contra de las directrices de Comercio y de lo que les pide la Unión de Comerciantes" y la reducción de niveles de protección de 187 históricos.

Fuente:
La Nueva España