Los trabajadores del puerto de Pasaia conocen bien cómo se desenvuelven los polizones albaneses, a quienes en ocasiones han llegado a ver en las proximidades de la dársena.

Afirman que los extranjeros han de sortear, además del estrecho control que ejerce la Guardia Civil, la vigilancia de los guardas de la seguridad privada que impone la empresa que se ocupa del transporte de los vehículos en los que se ocultan los extranjeros.

Trabajadores del puerto afirman que los albaneses, tras acceder a la terminal de la naviera UECC, «normalmente, se suelen introducir en furgonetas de la marca Mercedes. Es lógico, son las más espaciosas. Por ello, quienes vigilan la carga se fijan mucho en ellas para ver si alguien se ha colado. Y sobre todo miran las que tienen como destino el Reino Unido, porque desde Pasaia también se llevan coches a otros puertos europeos de países como Bélgica y Holanda. Pero estos no se controlan con el mismo rigor».

Las fuentes consultadas señalan que la terminal de carga está equipada con numerosas cámaras de vigilancia, «pero a pesar de todo ello terminan colándose. No sé por dónde lo hacen, pero está claro que logran su objetivo. Y eso que todo ese espacio está vallado. Muchas veces se les ha pillado en el mismo puerto, pero en alguna ocasión se ha comentado también que igual venían ya dentro de las furgonetas. No se sabe a ciencia cierta cómo lo hacen. Lo habitual, no obstante, es que las mafias los dejen en las proximidades del puerto y ellos se busquen la vida para introducirse en los vehículos».

Trabajadores consultados han indicado igualmente que con anterioridad a la llegada de estas personas a Pasaia, «las organizaciones que manejan estos hilos habían operado en Santander, Gijón y en algún otro puerto en el que también se cargan vehículos con destino al Reino Unido. No obstante, parece que allí, el control se ha intensificado y tienen más dificultades. Cuando empezaron a detectarse los primeros casos en Gipuzkoa, nosotros ya teníamos conocimiento de que en Cantabria y Asturias habían actuado. Tal vez pensaron que aquí sería más cómodo colarse. No obstante, últimamente no les está resultando fácil».

Fuente:
El Diario Vasco