«Dicen que no hay relación de causa y efecto entre las obras y la pérdida de acuíferos, pero hemos recurrido», anuncian los vecinos

En el año 2009 una pequeña asociación cultural leonesa empezó una batalla administrativa y judicial contra la variante de Pajares que, como las propias obras, sigue en liza. Lacerta, que así se llaman, ya no está sola. A ambos lados de la cordillera se han ido sumando colectivos vecinales y ecologistas. Bajo el eslogan de «AVEriante, trece años de estafa», todos se reunirán el domingo en Campomanes, para compartir males y gestiones.

«Nos hemos movido ante la UE, con una queja que terminará con una carta de emplazamiento a España para que diga por qué no se cumplen las directivas comunitarias de protección al medio ambiente y, si no hay solución, como en la estiba, acabará en el Tribunal de Luxemburgo», detalló ayer en rueda de prensa Carlos González-Antón, catedrático de Derecho Administrativo y abogado del grupo. En España han interpuesto denuncias ante las dos confederaciones hidrográficas afectadas, y reclaman al Ministerio de Medio Ambiente que vuelva a iniciar un tramite de autorización ambiental. Los permisos concedidos antes de las obras «no preveían ninguna afección a los acuíferos», indicó el jurista. A finales de marzo, el ministerio rechazó la pretensión. «Dicen que no hay relación de causa y efecto entre los túneles y la pérdida de acuíferos, y lo hemos recurrido», abundó González-Antón.

Fuente:
El Comercio digital