La primera subasta arrojó cifras superiores a las del año pasado, tanto para los ejemplares grandes como para los medianos y pequeños

El primer bonito de la temporada se subastó ayer en la lonja de El Musel, a un precio medio de 9,85 euros el kilo, llegando a alcanzar un precio máximo de 16,97 euros por kilo. Se trata de un buen inicio de campaña en la lonja gijonesa, con precios sensiblemente superiores a los alcanzados en la primera subasta de 2017, con mayor cantidad de bonito que entonces, de mejor calidad y además desembarcado en fecha más temprana, dado que tradicionalmente la primera subasta se produce en torno a San Juan.

En total ayer se subastaron 5.500 kilos de bonito y 100 de bonita, traídos a Gijón por el barco "María Digna Dos", con base en Bermeo, pescado con artes tradicionales, la denominada cacea o curricán (con anzuelos) a 720 millas náuticas de Gijón (1.333 kilómetros), en aguas cercanas a las islas Azores.

Las capturas descargadas ayer en el Muelle de Rendiello son pescados "supergrasientos, algo que al principio de la campaña no suele pasar", sino cuando el bonito ya se adentra en el Cantábrico, señala la pescadera gijonesa Sandra Morán, una de las compradoras en la subasta de ayer. Cuanto más graso es el bonito, mayor su calidad. Los cien kilos adquiridos ayer por la Pescadería Europa estarán despachados previsiblemente entre ayer y hoy entre la clientela, que lleva tiempo aguardando por la llegada del bonito del norte, agrega Morán.

En la subasta en la lonja participaron 30 pujadores; mayoristas como Asturpesca, de Avilés, supermercados con establecimientos por toda Asturias como Alimerka y El Arco y pescaderías de Gijón, Avilés y Mieres.

Los precios variaron en función del tamaño de los túnidos. Se subastaron 1.500 kilos de bonito grande con un precio medio de 12,75 euros por kilo y con máximos de 16,97 y mínimos de 10,47 euros por kilo. El máximo lo pagaron por sendos lotes las pescaderías Bernardo, de Gijón y Xose, de Avilés, que fue la que hizo la primera puja.

Bonitos medianos y pequeños De bonito mediano o recortado se subastaron 3.000 kilos a un precio medio de 8,30 euros, con máximos de 9,52 y mínimos de 6,17 euros por kilo. En cuanto a los bonitos pequeños, los denominados monos, se subastaron 1.000 kilos llegando algún lote a superar el precio mínimo de los recortados, al venderse a 7,05 euros, mientras que el precio mínimo de este bonito pequeño fue de 3,65 euros por kilo. El precio medio de los monos fue de 6,50 euros. En cuanto a los 100 kilos de bonita rulados, el precio medio fue de 4 euros por kilo.

Los precios alcanzados en todos los tamaños del bonito fueron sensiblemente mayores a los de la primera subasta de 2017, que aconteció el 22 de junio, cuando los máximos fueron de 11,05 euros por kilo para el bonito grande, 7,93 para el recortado y 4,08 para los monos. Entonces se rularon en Gijón 3.000 kilos el total.

El precio alcanzado ayer en Gijón está por debajo, no obstante, del de la primera subasta en Avilés el lunes de la semana pasada, donde la media fue de 17 euros, y de la primera celebrada este jueves en Burela (Lugo), con 10,39 euros por kilo de media.

Los bonitos subastados ayer en El Musel pasaron a primera hora de la mañana a los mostradores. "Los clientes llevaban tiempo preguntando cuando venía el bonito de aquí. Hasta ahora estuvimos vendiendo el de Canarias, que no vino nada bueno. Este está muy fresco, bueno y bien tratado. Ahora falta que nos lo compren, porque el precio ha sido muy alto", explica Sandra Morán, de la Pescadería Europa.

Las flotas del Cantábrico y la de Canarias están "faenando en la misma zona, pero los pescadores del norte son mejores cogiéndolo" y el bonito llega en mejores condiciones, añade Morán.

El armador del "María Digna Dos", Juan Carlos García Suárez, apunta que el bonito está siendo difícil de encontrar. Este patrón clama contra la flota de arrastre de Irlanda y Francia, barcos con capacidad para almacenar en sus bodegas hasta 1.000 toneladas de túnidos por las 25 de un cerquero con artes tradicionales. Los barcos de pesca tradicional localizan los túnidos durante el día y por la noche los arrastreros esquilman los bancos. "Los barcos gallegos grandes ya no van al bonito, van al pez espada" hartos de competir con los arrastreros, que saturan el mercado español usando artes de pesca que están prohibidas en España pero no en otros países.

El próximo lunes llegarán a El Musel otros dos cerqueros de Bermeo, con unos 10.000 kilos de bonito en sus bodegas. La flota bonitera del norte que está faenando en Azores son 40 barcos, en su mayor parte vascos y cántabros, y algún asturiano.

Fuente:
La Nueva España