El conflicto comienza entre duros reproches mutuos de las partes y con un resultado y duración imprevisibles

«Me temo que un par de semanas de conflicto no nos las quita nadie» o «no podemos perpetuar el mal poder que tienen los trabajadores» son frases de fuentes sindicales y empresariales, respectivamente, que ponen de manifiesto la tensión con la que hoy se inician paros intermitentes en el sector de la estiba de toda España y, por consiguiente, que afectarán con toda probabilidad a los puertos asturianos.

La huelga comenzó a las cero horas de hoy, aunque la escasísima petición de servicio de estiba durante las noches en los puertos asturianos hace prever que hasta las ocho horas no se notará realmente el efecto. Los paros serán en horas alternas y se repetirán el miércoles y el viernes, si antes no se alcanza un acuerdo. La terminal de graneles (EBHISA), que mueve cerca del 80% del tráfico total de El Musel, no está afectada por la convocatoria.

La duración y crudeza del conflicto es imprevisible porque, aunque el pasado mes parecía que se alcanzaría un acuerdo que provocó la desconvocatoria de algunas protestas, lo cierto es que las negociaciones fallidas duran ya varios años.

Empresarios y trabajadores convivieron durante décadas en un marco de tensa relación que mantenía los puertos en paz, pero que provocó la intervención de la Unión Europea por considerar que no respeta la libre contratación. Una sentencia comunitaria supuso una sanción a España por cada día que transcurriese sin corregir la situación que acumula ya cerca de 24 millones de euros, aunque no está claro que se acaben pagando.

Las circunstancias políticas o el conformismo/conformidad de empresarios y trabajadores con el estado de las cosas hizo perder dos años en emprender una reestructuración que acabó siendo urgente tras una segunda sentencia que amplía la hipotética multa.

Todas las partes parecían dispuestas a afrontar un cambio, pero apenas se llegó a intentarlo. Y cuando se hizo imprescindible no se logró, porque el objetivo de unos y otros es muy distinto.

Fuente:
El Comercio digital