Los conservacionistas consideran que los dragados pueden dañar el ecosistema marino y dudan que mejoren la playa

Los grupo ecologistas se muestran recelosos respecto a la posibilidad hacer rellenos de arena en la playa de San Lorenzo, haciendo dragados en la bahía gijonesa o frente a la playa de Rodiles, en Villaviciosa. Los ambientalistas advierten de que los dragados dañan el ecosistema marino allá donde se realizan y alguna de las organizaciones cuestiona, además, que los vertidos en San Lorenzo sirvan para estabilizar la playa, que sería su objetivo.

El Ministerio de Medio Ambiente impuso a la Autoridad Portuaria de Gijón, en la declaración de impacto ambiental de la obra de ampliación de El Musel, la obligación de aportar 200.000 metros cúbicos de arena a la playa de San Lorenzo para compensar los efectos sobre la misma de los nuevos diques. Desde 2004 el Puerto ha estado buscando en diversas campañas arena similar a la de la playa para efectuar esos vertidos, sin resultado positivo. La situación parece haber cambiado. En la última campaña de sondeos se han localizado dos bancos de arena en la bahía de San Lorenzo con características físicas adecuadas para los rellenos y otro más cerca de Rodiles que también podría cumplir las condiciones requeridas. Esto es, con un mismo tamaño de grano y con un color similar (es ligeramente más oscuro que el de la playa).

Aunque se haya encontrado esa arena, los ecologistas cuestionan que sea conveniente dragarla para traerla a la playa de San Lorenzo. El portavoz de Ecologistas en Acción en Asturias, Francisco Ramos, considera que se trataría de una actuación inútil, en base a la experiencia en regeneración de playas en el Mediterráneo. "Se ha demostrado que la regeneración de playas es siempre un fracaso, porque nunca termina", dado que la arena que se vierte acaba llevándosela de nuevo el mar. Ramos agrega que ese tipo de actuaciones "siempre tiene un impacto ambiental tanto donde se aporta la arena como de donde se extrae".

Ecologistas en Acción considera además que con los años que han transcurrido desde que se ejecutó la obra de ampliación de El Musel aún "no podemos saber cuál va a ser el comportamiento real de la playa" y si esta va a volver o no a una situación de normalidad, algo que requiere de una observación durante bastantes más años.

Por su parte, el portavoz de la Coordinadora Ecologista de Asturias, Fructuoso Pontigo, admitió que para que una playa siga siendo un activo turístico tiene que tener arena. Dicho eso, resaltó que "extraer arena del fondo marino tiene un impacto que nadie está estimando. Nos preocupa muchísimo el tema de la extracción de arena, porque tiene un impacto considerable no sólo en el fondo marino, sino sobre los peces" que viven en la columna de agua que hay sobre el mismo.

Para saber si los bancos de arena hallados en los últimos sondeos se pueden utilizar para rellenos en San Lorenzo, habrá que esperar a análisis químicos para ver si esa arena está limpia o contaminada y también a análisis biológicos para comprobar el impacto del dragado en el ecosistema y que no se traslade algún organismo indeseable a San Lorenzo. La última prueba también pendiente es la de comprobar que existen las reservas establecidas en la declaración de impacto ambiental de la obra de ampliación.

Fuente:
La Nueva España