La ciudad desplegó su dispositivo turístico para recibir a los 4.500 visitantes que atracaron unas horas en El Musel

Jornada histórica en El Musel donde ayer coincidieron dos cruceros que aportaron más de 4.500 visitantes a la ciudad. El más grande, el ´Independence of the seas´ llegó a las siete de la mañana al Muelle Norte de la ampliación. El barco, con 4.370 pasajeros y 1.360 tripulantes hacía su primera escala, procedente de Southampton (Inglaterra). A las cinco de la tarde, puso rumbo a Bilbao. Un grupo de gaiteros y un mercado ecológico y artesanal dieron la bienvenida al pasaje, en su mayoría británicos y estadounidenses, que visitó por primera vez Asturias.

Los primeros en pisar tierra firme, tras un día de navegación, fueron los 300 participantes en las excursiones. «Unos se fueron a Covadonga, otros de tour por Oviedo, Avilés y Gijón. También hubo quien prefirió visitar los llagares de sidra Menéndez y Trabanco y otros están bajando el Sella», explicó Fernando Álvarez, de autocares Cabranes. Según dijo, «serán unas 2.000 personas las que utilizarán los autobuses lanzadera. Tenemos 25 y otros seis que puso Divertia». A su lado, Rubén Rodríguez y José Sánchez, receptivo y agente de la agencia de viajes Cesetur, explicaron que «el perfil de este crucerista es británico, así que no traen mucho dinero pues suelen gastar lo justo. La mayoría visita Gijón por su cuenta. Los americanos, en cambio, reservan más excursiones y dejan más dinero».

Ejemplo de ello fueron Rod y Nicole Phillips, de Los Ángeles (EE UU). Tienen dos meses para viajar por Europa. Con el mapa de Gijón en la mano, se disponían a comprar vino porque, según Rod, «aquí es muy barato para la gran calidad que tiene así que nos llevaremos alguna botella». Iban a visitar el casco antiguo y la plaza Mayor. Llevan ya varias semanas viajando. De EE UU se fueron a Inglaterra y allí pasaron varios días en Londres y conocieron Irlanda. En este crucero estarán en el norte de España y la costa este francesa.

Simulador de surf

Poco antes los británicos, de Susbury Wiltskire, Nigel y Sally Elcombe sacaban los billetes para los autobuses lanzadera. En su primera estancia en Gijón querían ir de «shopping», afirmaron, pues deseaban llevarles «souvenirs» para sus nietos. «Buscaremos algo de Gijón que les guste», avanzaban. Sally, por su parte, también quería renovar su ropa y calzado.

En cambio, Dafydd Tulker, de Cardiff (Gales), solo pensaba en «tapas y sidra». También quería comprar algún «obsequio», acertó a decir, para sus dos nietas. Es la segunda vez que está en España, la primera en Gijón. «Me gusta mucho, sobre todo, el paisaje de montaña», indicó. El británico Warren Eglash viajaba junto a su nieto Adam Grossman e iba a Gijón porque «ya tenía ganas de estirar las piernas. Aquí me recomendaron probar la fabada». A las cuatro de la tarde había toque de queda y todos los pasajeros debían estar en el barco para zarpar. El buque, una maravilla de la ingeniería en alta mar, incluye un simulador de surf y una pista de patinaje sobre hielo.

Mientras tanto, otro operativo más reducido dio servicio al ´Silver Cloud´. Atracado en el Espigón II, llegó de La Coruña y zarpó hacia Bilbao. En este caso, viajaban en el crucero 222 tripulantes y 296 pasajeros.

Fuente:
El Comercio digital