Cristina Cipitria, hija y nieta de trabajadores del naval, dedica su tesis a la memoria de los constructores de barcos en la zona oeste

"Soy la tercera generación de la familia en la construcción naval. Mi abuelo y mi padre trabajaron en los astilleros; yo trabajo sobre los astilleros", explica entre risas Cristina Cipitria. Pero no le falta razón a esta inquieta diseñadora que después de haber realizado estudios de fotografía artística en la Escuela de Arte de Oviedo, de diseño de producto en la Escuela Superior de Arte de Avilés y ponerse a crear zapatos se lió la manta a la cabeza para hacer un máster en Historia y Análisis Sociocultural. A la hora de ponerse a pensar en el tema de la tesis un amigo se lo dijo bien claro: "lo tienes delante".

Por eso aquella niña de El Natahoyo, nieta de Antonio e hija de Joaquín se prepara para contar la historia de los barcos que se fueron construyendo en la zona oeste de Gijón. Y sobre todo la historia de los trabajadores que los construyeron y de esa íntima relación en el día a día entre los barcos en construcción y el barrio, entre los trabajadores de los astilleros que eran también vecinos de la zona, sus mujeres y sus hijos y ese mar Cantábrico que era motor económico pero también espacio de ocio y junto al que surgieron iniciativas tan singulares y unidas al vecindario como el club de natación Santa Olaya.

"Los protagonistas de esta investigación son los trabajadores del sector naval gijonés: todos aquellos que diseñaron, dibujaron y construyeron los barcos que se botaron en la parte oeste de la bahía de Gijón. El cómo lo lograron, compartiendo esfuerzo y conocimiento colectivamente ha quedado sin estudio hasta la fecha y, por tanto, sin registro", explica Cipitria, que ahora mismo anda inmersa en la búsqueda de operarios y directivos que le puedan aportar testimonios de todas las épocas del viejo esplendor gijonés en la construcción.

Para ello ha realizado un llamamiento a través de las redes sociales y puesto en marcha el espacio navalgijon.com donde aportar información y acercarse a los avances de su trabajo. Busca personal de los astilleros de Armón, Ojeda y Marítima del Musel pero, adelanta, "los trabajadores de Juliana, Izar, el Dique DF, Nagisa, Astilleros del Cantábrico y Riera que quieran colaborar también son bienvenidos". Al tiempo que lucha por acceder a algunas fuentes documentales en "semiabandono", como las que quedaron en las oficinas de Naval Gijón al cerrar el astillero

Cristina Cipitria tiene la intención de contar todo el proceso histórico de la construcción naval, desde la carpinteria de ribera a la construcción industrial y desde que en Gijón tuvieran cabida decenas de astilleros hasta el único que pervive en la actualidad. Pero sobre todo quiere poner en valor el quehacer de los trabajadores, su memoria, la evolución técnica de sus oficios, los procesos de formación… "Hay zonas de sombra sobre la construcción naval en Gijón, etapas que están sin contar porque siempre se ha centrado mucho la comunicación en la lucha, en los procesos de reconversión…", explica quien vivió en primera persona esa parte de la historia.

Los principales temas a investigar por Cipitria son los procesos de aprendizaje, los flujos de información y la relación entre trabajadores y barrio, con un estudio del vínculo entre el trabajador y el mar. Esa será la base de una tesis que titula "La construcción naval en Gijón. Una memoria del trabajo en el astillero", que le dirige Ruben Vega y para la que tiene un plazo de cinco años de entrega". Una tésis que además de una investigación es una reivindicación de un barrio y de una familia.

Fuente:
La Nueva España