La exportación industrial mueve grandes piezas, muchas de ellas construidas a pie de muelle, y mercancías complementarias

El incremento del tráfico contenerizado en El Musel choca aparentemente con la circunstancia de que el puerto gijonés movía ya muy altos porcentajes de su carga potencial, es decir, ya había captado la gran mayoría de las necesidades de transporte de las empresas incluidas en su ´hinterland´, ámbito geográfico de influencia. ¿De dónde sale, pues, la mercancía que previsiblemente permitirá fijar al final del ejercicio un nuevo récord anual de movimiento de contenedores? Según pudo saber EL COMERCIO, gran parte de ese aumento registrado está asociado a lo que se ha dado en llamar carga de proyecto, es decir, al suministro a otros países de las piezas y materiales construidas por ingenierías asturianas para el montaje de grandes industrias en los países que las encargan.

Hace años que la Autoridad Portuaria de Gijón apostó por ese tipo de tráfico debido a que suele requerir amplios espacios, algo que El Musel puede ofrecer, hasta el punto de que organiza con periodicidad jornadas destinadas a captar la atención de las grandes ingenierías que contratan ese tipo de suministros industriales. La carga de proyecto suele necesitar, también, el embarque de enormes piezas en barcos especiales, muchas de ellas construidas a pie de muelle precisamente por las dificultades de transporte, pero asimismo mueve otras mercancías complementarias y susceptibles de entrar en contenedores. Se trata, por lo tanto, de embarques de salida, lo que explica que, según los datos aportados el pasado miércoles por el presidente de El Musel, Laureano Lourido, el 68% del movimiento en la Terminal de Contenedores de Gijón (TCG) corresponda a exportación y solo algo menos de una tercera parte del total (32%) a tráficos de entrada.

La previsión de alcanzar los 74.000 teus (contenedores de 20 pies o su equivalente) este año, gracias en buena parte a las cargas de proyecto, supone un claro espaldarazo no solo a la terminal que explota la multinacional Maersk en los muelles de La Osa, sino también a esa apuesta, anteriormente citada, por una carga de gran valor añadido.

La contrapartida negativa es que no se trata de mercancía regular, con origen o destino en un suministro que quepa entender como periódico y consolidado. Tampoco es un incremento que sea producto de una ampliación del ´hinterland´, que cree expectativas sobre la captación de nuevas demandas de transporte. No obstante, las fuentes empresariales consultadas por este periódico expresaron confianza en que las suministradoras de cargas de proyecto que ya trabajan en El Musel logren nuevos contratos que permitan mantener los tráficos.

PajaresLas mismas fuentes, por otra parte, indicaron que los operadores portuarios trabajan ya con el convencimiento de que la variante de Pajares, cuando entre en servicio, podrá ser utilizada para movimiento de mercancías, y consideran poco menos que secundario con qué ancho de vía. Esa novedad acarrearía un aumento del espacio de influencia que permitiría optar a la captación de nuevos tráficos de contenedores regulares.

Fuente:
El Comercio digital