Los trabajos para la plataforma ferroviaria están terminados, aunque no se descarta un refuerzo en el dispositivo para la contención del talud

La variante de Pajares está a un paso de superar uno de sus grandes escollos técnicos y que explica en buena medida los importantes retrasos que ha ido acumulando esta actuación. Fuentes próximas a la obra han confirmado a LA NUEVA ESPAÑA que, tras casi una década de trabajos, la plataforma ferroviaria está prácticamente lista en la zona del talud inestable de las inmediaciones de Campomanes (Lena) que tantos problemas ha dado a las constructoras. Así, de no surgir contratiempos inesperados, la zona quedará lista para la instalación de las vías el mes que viene, aunque hay que tener en cuenta que esos trabajos no podrán comenzar de inmediato, ya que, al conflicto con Dragados, que se niega a iniciar la colocación de los raíles y pide una indemnización económica al Adif, se le une ahora la necesidad de efectuar cambios en el proyecto. Y es que la actuación había sido encargada con ancho de vía ibérico, dotado de traviesa polivalente, y el Ministerio de Fomento acaba de decidir que la Variante se equipe con ancho estándar, que es el específico del AVE.

A pesar del enorme avance en Campomanes, el Adif no descarta reforzar los sistemas ya instalados en la ladera para fijar del todo la zona en la que más graves han sido los deslizamientos. En todo caso, fuentes de la obras confirman que la constructora (Acciona) trabaja con la intención de dejar concluida la plataforma a lo largo del mes de junio.

Los deslizamientos en el talud de Campomanes se suceden en un tramo de 1,5 kilómetros, debido a que la lluvia filtra y abomba el terreno. Aunque la zona ya dio problemas desde el mismo inicio de los trabajos, fue en 2009 cuando, a la vista de que iban a más, el Adif aprobó un proyecto de contención que incluía un drenaje para el "secado" del talud y la instalación de una pantalla de micropilotes, acompañada de un muro de hormigón que sujetase la montaña. Esas labores no dieron el resultado apetecido, por lo que el administrador ferroviario decidió encargar una solución definitiva al ingeniero Eduardo Pradera.

Pradera logró identificar hasta cinco puntos críticos en los que actuar. Con un presupuesto de 30 millones de euros, los operarios reiniciaron a comienzos de 2014 los trabajos. Tras varios parones, entran ahora en su recta final.

Fuente:
La Nueva España