Los agentes que declararon en la tercera sesión del juicio se acogieron a los informes presentados, aunque alegaron no recordar ya los detalles de la operación

Alguna expresión y poco más. Casi nada ha cambiado en las declaraciones de los agentes de la Guardia Civil que investigaron el posible fraude de subvenciones de Mina La Camocha entre los años 1998 y 2000 y que hace más de tres años testificaron en un juicio posteriormente anulado por falta de imparcialidad de la jueza. Como en aquella ocasión, aunque ante un nuevo magistrado, ratificaron los informes que bajo su firma recogían que la empresa se había dedicado durante estos ejercicios a importar carbón a una empresa francesa y otra suiza a través de los puertos de Avilés y de El Musel, para mezclarlo con el extraído de la mina, hacerlo pasar como propio para vendérselo a la térmica de Aboño y, de este modo, cumplir con los requisitos de producción exigidos para cobrar las subvenciones europeas.

Según el instructor y el secretario del informe elaborado por la Ucifa (Unidades de Investigación del Servicio Fiscal), la Guardia Civil se encontró con «indicios suficientes» de un posible delito y comenzó una investigación que inició la comandancia de Gijón, con las labores de seguimiento a los camiones que según aseguraron salían cargados de carbón de los puertos asturianos con dirección a La Camocha, para descargar el mineral, cargar la mezcla y trasladarla posteriormente a la térmica de Aboño. «Cuando llegaban los camiones, lo dejaban en una explanada con varios montones y una excavadora los mezclaba. Se comprobó que una vez mezclado el carbón se llevaba a la térmica y se registraba como carbón procedente de la mina». Durante la sesión, se mostró una cinta de vídeo en la que pueden apreciarse algunos de estos movimientos.

Las pesquisas salpicaron a otras dos empresas. Ya durante las comprobaciones de los cargamentos que llegaban a Asturias en buques descubrieron «algunos datos bailados». En una ocasión, la compañía Trabajos y Explotaciones -una de las investigadas, junto Hullas Coto Quirós- aparecía como destinataria del cargamento. Sin embargo, el CIF asociado a la operación correspondía a Mina La Camocha. Los agentes también explicaron que «había alguna otra cosa que llamaba mucho la atención». Por ejemplo: «Trabajos y Explotaciones facturaba a Mina La Camocha el lavado de finos de cantidades de carbón superiores a las que oficialmente producía». Eso hizo pensar a los investigadores que las facturas eran falsas y una forma de pagar el carbón que Trabex importaba para la mina.

Reconocieron, eso sí, que la explotación tenía derecho a comprar carbón para entregárselo a sus trabajadores, si bien «había una desproporción muy grande» entre lo que podían recibir los empleados y las cantidades que entraban a La Camocha. Incluso HC advirtió de que el carbón entregado en Aboño no había podido ser extraído de la Camocha, debido a la diferencia en la calidad del mineral, según los agentes. Muchos no pudieron responder a las detalladas preguntas de las defensas debido, alegaron, al tiempo transcurrido, pero todos se ratificaron en lo recogido en los informes, que apunta a un fraude de subvenciones.

Fuente:
El Comercio digital