Los barcos han capturado los 24,5 millones de kilos fijados para el primer semestre de la costera y se reservan otros 2,5 millones a partir de julio

La flota de bajura del Cantábrico que faena el bocarte regresó ayer a puerto tras haber agotado tres semanas antes el cupo de capturas previsto para todo el primer semestre. Madrid, la dirección de Pesca del Ministerio de Medio Ambiente, les ha notificado oficialmente que hoy, a las doce de la noche, queda cerrada la pesquería, pero las propias cofradías adelantaron el cierre por su cuenta. Según los números que manejan los pescadores, podrían haberse pasado ya de los 24,5 millones de kilos establecidos como límite hasta el 30 de junio y su intención es no comprometer el resto del cupo (2,5 millones de kilos) que se reservan para el segundo semestre. En Cantabria, los cuarenta barcos de su flota que han trabajado en esta costera están desde ayer en sus respectivos puertos. Pero que no puedan faenar bocarte tampoco significa que queden amarrados. Ahora pueden dedicarse al chicharro o jurel, a la caballa, a la sardina… o bien, descansar y poner sus barcos a punto para la costera que viene, la de bonito.

Ayer se realizaron las últimas subastas de bocarte de este semestre en las distintas lonjas de la región. No fueron grandes cantidades pues se puso a la venta lo que los barcos, cerqueros en su mayoría, traían en sus bodegas de sólo una jornada de faena en aguas asturianas -entre Lastres y el cabo de Peñas-, que es donde se encuentra ahora el bocarte y en donde han estado descargando (en los puertos de Avilés y Gijón, principalmente) sus capturas de estas últimas jornadas.

«Por acuerdo de las cofradías del Cantábrico, la flota viene de vuelta o ya está amarrada desde ayer. Hemos puesto bandera y no se saldrá a faenar más bocarte», señalaba ayer Miguel Fernández, patrón mayor de la Cofradía de Santoña y presidente de las Cofradías de Pescadores de Cantabria tras confirmar que el Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente ha notificado el cierre del caladero por este semestre, paro al que el propio sector se ha adelantado.

«Creo que hemos podido pasar el cupo fijado y no debemos hipotecar el futuro del resto del año» Miguel Fernández | Presidente de las Cofradias de Pescadores

«Hablamos de cifras oficiosas, falta el recuento oficial», apunta Ferández, «pero creo que nos hemos pasado del cupo fijado para el primer semestre y no conviene, no debemos tocar el cupo reservado para el resto del año». El objetivo, dice, es «no hipotecar el futuro» del segundo semestre y, sobre todo, preservar la actividad para aquellos barcos que no salgan a bonito.

El total de capturas asignado por Europa para el bocarte es de 33 millones de kilos, de los que 27 corresponden a la flota del Cantábrico; de aquella cantidad, 24,5 millones de kilos se han destinado a las capturas durante el primer semestre -de ese total el cálculo provisional es que cerca de un tercio, casi 7,3 millones de kilos, se han subastado en las lonjas de Cantabria-, reservándose otros 2,5 millones para el segundo semestre.

Pero un mes antes del límite la flota ha consumido aquél cupo pese a que a lo largo de la primavera se ha ido dosificando con la mira puesta en alargar la actividad y evitar, de paso, una caída del precio en primera subasta. «Lo cierto es que ha sido un año excepcional, un año de gran abundancia de bocarte», dice Fernández, «y pese a que nos hemos ido regulando de diez mil kilos por barco de cerco y día a los ochos mil; de semanas de cinco jornadas de pesca a las de cuatro y tres… el cupo es el que es y no ha dado para más».

«Satisfacción»Pese a este cierre adelantado del semestre, el presidente de los pescadores de Cantabria habla de «satisfacción en general en la flota, en los barcos y en las cofradías por la buena costera, que es una doble satisfacción por kilos capturados y precios. Cuando hay mucha pesca el pescado no vale tanto, pero se ha compensado con kilos», explica.

Esa «satisfacción» también la traslada particularmente Fernández a la Cofradía de Santoña, donde han tenido jornadas históricas de descargas y ventas, y por cuya lonja han pasado más de cuatro millones y medio de kilos.

Por la de Laredo se han despachado en torno a los dos millones de kilos, lo que también es motivo de «satisfacción dentro de unos límites», dice César Nates, patrón mayor de la cofradía pejina, donde se han manejado cifras de récord en kilos desde la reapertura de 2013 si bien en precios estuvo más flojo: «Hemos subastado el doble que el pasado año pero a mitad de precio. En términos económicos nos quedamos igual. Pero hemos tenido mucho movimiento, y eso es bueno».

Fuente:
El Diario Montañés