Durante la vista, quedó patente que Suárez del Villar quería vender el material, «pero no llegaron a un acuerdo» con las adjudicatarias

El incremento de los precios del material pétreo utilizado para los rellenos de la obra de ampliación de El Musel es el origen de los sobrecostes que han abierto la puerta a la investigación judicial. Una de las canteras que quedó sin explotar en esa obra fue la denominada del ´arquitecto´, propiedad de la familia Suárez del Villar. Fue Alfredo Álvarez Suárez del Villar, cuya profesión da nombre a la cantera, quien ayer aclaró por qué no se llegó a su explotación.

Según informaron los letrados presentes en la declaración del testigo, Suárez del Villar aseguró que «en junio de 2005 tenía todas las licencias oportunas para obtener material, hasta cuatro millones de toneladas». Según indicó, se puso en contacto en dos ocasiones con los responsables de la Autoridad Portuaria de Gijón, que le respondieron que no podían intervenir en contratos con particulares. A la acusación particular le pareció especialmente relevante esta respuesta habida cuenta de que el Puerto había ofrecido al futuro adjudicatario en el pliego de condiciones la cantera de Aboño propiedad de Hidrocantábrico y anexa a la del ´arquitecto´.

Tras esa negativa, Suárez del Villar se puso en contacto con la UTE, con la que llegó a negociar el precio y a analizar la calidad de la piedra, viéndose que se trataba de cuarcita, una calidad idónea incluso para la fabricación del hormigón de los cajones. Pero al poco tiempo, desde la adjudicataria le informaron de que ya tenían cubierto el suministro de material, pues había alcanzado un acuerdo con Tudela Veguín para utilizar la cantera de Perlora y, más adelante, la de Hidrocantábrico.

Alfredo Álvarez Suárez del Villar declaró ante la jueza que la explotación era «viable» y que ya había sido utilizada en la década de 1970, llevando el material hasta el puerto mediante una cinta transportadora cuyas bases de hormigón aún se pueden ver. Es más, durante la vista de ayer se apuntó que esa cinta transportadora podría haber eliminado cualquier inconveniente para el transporte del material, como adujeron responsables de la UTE Dique Torres que habían apuntado en anteriores declaraciones que la construcción de una planta de desulfuración en la central térmica de Aboño impedía la explotación de la cantera.

Durante la vista, quedó patente que Suárez del Villar quería vender el material, «pero no llegaron a un acuerdo», según apuntó el abogado Viliulfo Díaz, representante del expresidente Fernando Menéndez Rexach.

Fuente:
El Comercio digital