Cuenta con parque infantil, treinta plazas para aparcar y una moderna arquitectura. Con todo ello pretenden captar savia nueva

Los vecinos de la asociación Santa Cruz de Jove estaban ayer de celebración. Es la primera vez en 37 años, desde la creación de este colectivo, que cuentan con una sede propia. Hasta ahora estuvieron desarrollando su actividad en las antiguas escuelas, unos locales cedidos en su por la junta de obras del puerto de El Musel. «Unas calles más abajo, como a 500 metros de aquí», indicó el vicepresidente y ayer portavoz de la asociación, César Joaquín Martín, quien explicó que el objetivo de la sede será, fundamentalmente, «ser la casa de todos». Pretenden así atraer a los nuevos residentes del barrio que, según dijo, «son el relevo. Esperamos que este edificio les sirva de aliciente a todos los nuevos vecinos que han llegado a la zona del parque del Arbeyal».

Con este objetivo, el de implicar más a las nuevas generaciones, el nuevo centro del vecindario cuenta con un parque infantil y amplias zonas verdes así como una estancia anexa con bancos. «Es un hecho relevante y hasta anecdótico», comentó el presidente de la Federación de Asociaciones de Vecinos (FAV) de la Zona Urbana, Adrián Arias, quien afirmó que no conoce otra sede vecinal con instalaciones de juego para niños. «Es una buena forma de implicar a la gente joven en las asociaciones de vecinos», dijo.

La entrega de llaves del edificio -una obra diseñada por la arquitecta María López Castro y Mónica Costales; y la zona verde, por el responsable de Parques y Jardines, Juan Carlos Martínez- contó con la presencia de la alcaldesa, Carmen Moriyón, quien se comprometió a «echar una mano en la dotación porque no esperábamos encontrarlo así. Otras asociaciones van trayendo sus cosas pero, claro, vosotros no teníais nada».

Desde el colectivo, agradecieron al Ayuntamiento «esta vieja reivindicación vecinal», en palabras del vicepresidente del barrio, quien no ocultó su alegría porque «hoy (por ayer) es un día de fiesta para la parroquia». A partir de ahora, Martín solo piensa en llenar las modernas instalaciones «con actividades y la divulgación de la cultura. Va a ser un gran centro de esparcimiento para el disfrute de toda la parroquia y para dar servicio a todas las necesidades vecinales».

Un guiño a la casas romanas

El nuevo local social de Santa Cruz de Jove es un edificio moderno de 250 metros cuadrados levantado en una parcela municipal «donde antes solo había maleza», tal y como recordó la autora, María López Castro. Construido en hormigón visto, cuenta con un amplio porche con capacidad para más de medio centenar de personas. «El objetivo es que sirviera de techumbre y que se puedan organizar actividades afuera», explicó. En el interior, cuenta con dos salas polivalentes -una de ellas divisible a través de un mural-, tres baños -uno de ellos adaptado-, una oficina, un almacén y dos estancias más. En el diseño es pionera la cubierta invertida del techo y los ´impluvios´, que, según María López, son «los espacios descubiertos que había en medio del atrio de las casas romanas, por donde entraban las aguas de lluvia y quedaban recogidas en un depósito». El proyecto se completa con el parque infantil y un aparcamiento para treinta de vehículos. El coste fue de 343.587 euros y las obras duraron diez meses.

Fuente:
El Comercio digital