Siete de las 16 industrias asturianas con mayor riesgo de accidente químico se encuentran en el entorno del puerto de El Musel

Técnicos en seguridad y prevención de riesgos derivados de la manipulación de mercancías peligrosas destacaron ayer la necesidad de tener perfectamente planificadas las actuaciones en caso de accidente porque «improvisar en momentos de tensión es muy malo», en palabras de Carlos Arango, del Servicio de Emergencias del Principado de Asturias.

En nuestra región, según el mismo experto, están catalogadas 26 industrias susceptibles de tener un accidente protagonizado por mercancías peligrosas, 16 de las cuales con un nivel «superior» y 10, con nivel «inferior», según una clasificación realizada conforme a protocolos de directiva europea y parámetros objetivos.

Provincias como Madrid y Vizcaya tienen el mismo número de industrias con nivel «superior» y siete de las 16 asturianas se encuentran en el ámbito del Puerto de Gijón. Se trata de Arcelor Mittal, Repsol, la Central Térmica de Aboño, las plantas de almacenamiento de CLH, GALP y Petróleos Asturianos, así como la terminal de contenedores, en tanto y cuanto existe transporte de gases licuados contenerizados.

Los técnicos explicaron que cada industria peligrosa tiene su propio plan de actuación, obviamente coordinado con los demás medios disponibles.

Aunque «el principal objetivo es evitar accidentes», y las inspecciones periódicas forman parte de la prevención, se parte de la base de que «la seguridad absoluta no existe» y se trata, entonces, de que «el riesgo sea razonable», así como de tener previstas las actuaciones en caso de emergencia y, en ese sentido, se programan simulacros con una periodicidad no superior a seis meses.

Carlos Arango habló también de autoprotección y advirtió de que ante emergencias químicas, como una nube tóxica, por ejemplo, «muchas veces escapar no es lo más adecuado» y resulta más seguro «el confinamiento en un lugar cerrado».

David del Valle, responsable de los programas de salvamento de Cruz Roja Española en Asturias, habló también de autoprotección, pero con la vista puesta no tanto en hipótesis de grandes catástrofes, sino en casos de emergencia ya ocurridos en Asturias, como la nevada que dejó atrapados varios vehículos en el Huerna o las inundaciones en Villaviciosa. Del Valle da por seguro que «Villaviciosa volverá a inundarse, lo que no sabemos es cuándo, y tenemos que estar preparados para ello».

A su juicio, «España tiene la asignatura pendiente de los primeros auxilios y muchos ciudadanos desconocen qué hacer ante un accidente, que se puede concretar en proteger el lugar, para evitar que los afectados aumenten; avisar a los servicios de emergencia y socorrer a las víctimas, para lo que hacen falta algunos conocimientos previos que, como queda dicho, echa en falta.

Siempre en un tono divulgativo, David del Valle indicó que no sólo las empresas deben tener un plan de actuación ante emergencias, sino que todas las familias pueden tener, a su nivel, algo parecido, mediante la identificación de los puntos más seguros de la vivienda, el conocimiento de las vías de evacuación adecuadas y la determinación «de la misión de cada miembro de la familia.

Propuso, también, la preparación de lo que llamó «mochila 24 horas», en la que, sin sobrepasar los ocho kilos de peso, se deben incluir los artículos imprescindibles durante un día. El contenido, por ejemplo en lo que a medicamentos se refiere, varía mucho según las patologías propias de cada persona, pero apostó por tener en cuenta entre lo imprescindible una radio y pilas para recibir los avisos de las autoridades a la población.

«Infinitas normativas»Por lo que al Puerto se refiere, su responsable de seguridad, Pablo Crabiffosse, aseguró que, aunque «la Autoridad Portuaria no genera riesgos», sino que lo hacen las empresas que trabajan en su entorno, tiene encomendada la gestión del espacio público donde se produce la actividad y, por lo tanto, la obligación de velar por la seguridad. El Musel es, dijo Crabiffosse, «un puerto de carácter industrial», en el que se mueven mercancías sujetas a «infinitas normativas» porque la Autoridad Portuaria tiene identificados hasta 21 escenarios de accidente por el paso de mercancías peligrosas por el puerto, circunstancia que llevó a preparar un organigrama de mando para dirigir la respuesta ante emergencias.

Las prioridades del Plan de Emergencia Interior del Puerto de Gijón son la salvaguarda de la vida, la protección del medio ambiente y evitar daños a las infraestructuras.

Representantes vecinales de la zona Oeste de Gijón, junto al presidente de la Federación, Adrián Arias, asistieron a la charla y reclamaron mayor información tras detectar distancia entre «teoría y práctica».

Los vecinos dudan de que ante un accidente grave, que es de lo que ayer se habló, se pueda esperar una respuesta más satisfactoria que la que notan cuando se producen incidentes más o menos cotidianos y de menor trascendencia.

Fuente:
El Comercio digital