Íñigo de la Serna tiene el reto de superar a sus predecesores y demostrar que en Pajares a la sexta va la vencida. Todos, desde el inicio de las obras de la variante, han esbozado fechas de inauguración que la realidad, invariablemente, se empeñaba en rectificar.

El primero en dar un calendario fue Francisco Álvarez-Cascos. Siendo ministro, y una vez lograda la consignación presupuestaria para las obras de perforación de los macrotúneles, calculó que la infraestructura entraría funcionando en 2010, afirmando que los plazos eran ya «inamovibles». Un año después el PSOE lograría el Gobierno y reformularía parte de los contratos pendientes. En el acto de puesta en funcionamiento de las tuneladoras, el presidente José Luis Rodríguez Zapatero aseguró que «una vez esté en servicio la variante, en 2009» León y Oviedo quedarían conectados por alta velocidad «en 35 minutos».

Era entonces ministra Magdalena Álvarez. A su sucesor, José Blanco, le tocó rectificar la expectativa de su superior. «Funcionará a finales de 2012», aseguró. Planteaba una variante con ancho internacional gracias al sistema de tercer carril y llegó a decir que en 2015 el AVE llegaría a «las capitales asturianas».

En otro lapsus cayó después el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. Hablando sobre la variante de Pajares indicó que «aunque hay dificultades técnicas, en 2014 se abrirá uno de los puentes». Vistos los antecedentes y resultados, su ministra Ana Pastor se esforzó en evitar caer en la tentación. Durante largo tiempo eludía dar cualquier expectativa. Luego, en 2014, aceptó decir que los túneles abrirían «el año que viene» matizando que siempre que no se produzcan «problemas técnicos».

De la Serna ahora considera superadas las dificultades heredadas y confía en que, esta vez, su esquema no caiga en los mismos problemas.

Fuente:
El Comercio digital