La avilesina Windar, junto con Navantia, construyó con acero gijonés de Arcelor las estructuras que sostendrán los molinos

Las megaestructuras de acero asturiano que sostendrán los aerogeneradores del primer parque eólico marino flotante del mundo ya están construidas y han comenzado a embarcarse rumbo a Noruega. Allí se podrán a flote, se acoplarán a los fustes de las torres eólicas y se trasladarán a aguas situadas frente a la costa de Peterhead, en Escocia, donde se ubicará el parque eólico Hywind, que estará formado por cinco aerogeneradores de 6 MW cada uno que suministrarán energía a 20.000 hogares desde alta mar.

La compañía energética sueca Statoil quiere marcar un hito en el sector de las renovables con el primer parque de molinos de viento flotantes. Al no estar anclados al fondo marino, como el resto de parques "off shore", los aerogeneradores pueden instalarse en zonas de aguas profundas y tienen un menor impacto ecológico. Los fustes de las torres descansarán sobre unas gigantescas estructuras flotantes que Statoil encargó a la unión temporal de empresas españolas formada por la avilesina Windar, del grupo Daniel Alonso, y por la estatal Navantia. Estas compañías encargaron a Arcelor-Mittal el acero necesario para las estructuras y la multinacional lo fabricó en el tren de chapa gruesa de Gijón. Desde allí, según fuentes de la compañía, se suministraron 5.300 toneladas de chapa gruesa naval.

Las estructuras son grandes cilindros de acero compuestos por varias secciones de anillos reforzados. Cada estructura pesa 3.500 toneladas, mide 91 metros de longitud y tiene un diámetro de 14,4 metros. Su interior dispone de dos compartimentos estancos. El inferior albergará lastre a granel para proporcionar al conjunto final la suficiente estabilidad flotante, teniendo en cuenta las condiciones meteorológicas adversas en las que los aerogeneradores deberán operar.

Windar y Navantia construyeron las estructuras en el astillero de Fene, en La Coruña, y desde allí han empezado esta semana a trasladarlas a Noruega en un buque de transporte semisumergible. La operación acabará en junio.

Fuente:
La Nueva España