El Principado tiene desbrozado el 90% de la traza y resueltos los problemáticos servicios de HC, la EMA, Telefónica y los gaseoductos

A la espera de que el Ministerio de Fomento resuelva los problemas que han parado el desdoblamiento de la AS-19 entre Veriña y Lloreda, lance el acceso a El Musel por Jove, o arranque los trabajos del plan de vías, la principal obra pública en curso en Gijón es el acceso al polígono de la ZALIA. El trabajo lo avanza Constructora San José para el Principado. El contrato se firmó en 13,19 millones (IVA excluido) y la inversión ejecutada hasta la fecha es de 1,7 millones, acopios de material incluidos. El grado de avance ronda por tanto el 12,8%.

El progreso es apreciable para quienes recorren diariamente la AS-326, la actual carretera entre la ZALIA y La Lloreda, calzada que, por el volumen de tráfico pesado que soporta, sufre una acusada degradación. Para asegurar el avance de las obras San José ha tenido que remodelar la intersección de acceso a la planta de ArcelorMittal con una glorieta que ya está lista, a falta de una capa de recibir la capa de rodadura y señalización horizontal definitiva.

El proyecto entregado al adjudicatario preveía un rendimiento todavía mayor. Han pasado diez meses de trabajos, momento en el que el cronograma inicial estimaba que ya se habrían abonado el 38,7% de las unidades de obra. Así lo reflejaba el papel, si bien todas las obras viarias lanzadas en la zona han sufrido problemas que las han ralentizado. Ocurrió cuando en 2015 se contrató a Pas Infraestructuras para ejecutar este mismo acceso y le ha vuelto a pasar a Fomento en Veriña-Lloreda, una duplicación de calzada impulsada para prolongar la ronda de la ciudad y que funcionaría como autovía a El Musel.

El principal problema en el que han tropezado estos trabajos son la malla de tendidos eléctricos, telefónicos y tuberías que pueblan la zona. Esta vez la pesadilla en la que se han convertido los servicios afectados ha quedado atrás, toda vez que la Consejería de Infraestructuras da por resueltos los desvíos de tuberías y tendidos de HC, la Empresa Municipal de Aguas (EMA), Telefónica y los gaseoductos.

Vencidos los obstáculos, el plan de obra encara ahora una fase crucial, con la ejecución de las siete pilas sobre las que se asentará el futuro viaducto sobre el río Pinzales. Para preparar la operación, se ha estabilizado y consolidado el suelo que soportará el estribo frontal, ejecutando pilotes de grava de veinte metros de profundidad. En el terreno sobre el que se levantarán las siete pilas, se practicaron cimentaciones mediante columnas de más de 25 metros de profundidad.

Las pilas tendrán hasta 65 metros de altura para que el tablero salve la depresión que provoca el río, además de la vía de ancho métrico (tradicionalmente operada por Feve), y la propia AS-326. Con 370 metros de longitud en curva, el viaducto supone la estructura principal de este acceso en calzada simple de 3,7 kilómetros.

Al margen del puente, los obreros prosiguen con los movimientos de tierras en el terraplén que sustentará el enlace con el polígono de La Lloreda. En el otro extremo, el más próximo a la ZALIA, avanza el desbroce de la traza, completado ya al 90%. También se ejecuta en la red de drenaje y cimentaciones del paso inferior que dará acceso a las instalaciones de Edersa, la sociedad del Grupo Masaveu que trata y acumula la escoria del alto horno.

Fuente:
El Comercio digital