El borrador elaborado por el Principado también propone impedir el arranque de centrales térmicas y mermar la calefacción a los funcionarios

Reducir de 120 a 90 kilómetros por hora el límite de velocidad en autovías y autopistas, impedir el arranque de las térmicas de carbón, reducir o parar la producción de la industria pesada si no puede evitar superar los límites de emisiones y restringir el uso de la calefacción en los edificios administrativos son algunas de las medidas que contempla el borrador del Protocolo de Actuación en Episodios de Contaminación del Aire que ha elaborado el Principado. El Gobierno regional quiere aprobar el próximo mes de enero este documento, al que han puesto reparo otras administraciones y la gran industria.

En cuanto a las medidas industriales, estarán detalladas en las autorizaciones ambientales de cada industria cuáles son las que debe de tomar en cada situación. La industria pesada, como Arcelor, las térmicas o la cementera, tienen monitorizados en tiempo real sus emisiones por chimenea. En situaciones normales el Principado concede un cierto margen de tolerancia, que en casos de alerta no permitirá, obligando a las industrias a cumplir a rajatabla con los límites de polución que tengan fijados.

Para que las medidas de este protocolo entraran en funcionamiento en alguna de las cinco áreas en que divide Asturias (aglomeraciones de Gijón, Avilés, Oviedo, Cuencas y Asturias rural), tendrían que darse dos circunstancias. Por un lado, la persistencia durante varios días de elevados niveles de polución al menos en una de las estaciones de control de la aglomeración afectada. Además, debe de estar prevista una situación meteorológica que dificulte la dispersión de contaminantes: Estabilidad atmosférica, inversión térmica y ausencia de lluvias.

En el nivel más bajo se establece un nivel de aviso preventivo (prealerta), con medidas que se limitan a las industrias: extremar las precauciones en la manipulación y almacenamiento de graneles, prepararse para reducir la producción u otras medidas si el escenario pasa a ser de alerta, y comunicar al Principado cualquier anomalía en el funcionamiento fabril que incida en el Medio Ambiente. Con un nivel de aviso, el Principado también incrementará su actividad inspectora. Estas medidas también se aplican en niveles superiores de alerta.

Las restricciones más serias comenzarían a operar con la declaración de episodio de contaminación de nivel 1 o de nivel 2, este último el más grave. El protocolo lo activará el Principado, con avisos a otras administraciones, empresas y ciudadanía.

En el caso de la aglomeración de Gijón (Gijón y parte de Carreño hasta Tabaza) a partir de que se den las condiciones al menos de un episodio de nivel 1 se constituiría una comisión de seguimiento integrada por directores generales del Principado con competencias en medio ambiente, salud pública, industria y protección civil; representantes de departamentos del Estado en materia de medio ambiente, salud pública, industria y protección civil; del puerto de El Musel y de los Ayuntamientos de Gijón y Carreño.

El protocolo es idéntico para las cinco áreas del Principado, variando en cada caso los integrantes de la comisión. Además de la de Gijón, las otras áreas son la aglomeración de Avilés (Avilés, Gozón, Corvera, Castrillón y Carreño a partir de Tabaza); aglomeración de Oviedo (Oviedo, Noreña, Siero, Ribera de Arriba, Llanera y la zona industrial de Morcín; zona de las Cuencas (Mieres, Langreo, San Martín del Rey Aurelio y el valle del río Caudal en Lena y, por último, la Asturias rural, con el resto del Principado.

Fuente:
La Nueva España