La recuperación económica de El Musel es ya una evidencia constatable, a la vista de los resultados del ejercicio de 2017, en el que la Autoridad Portuaria registró la mejor cifra de negocio de su historia, al superar los 47,6 millones de euros, cifra en la que no se incluyen las enajenaciones de propiedades del puerto que se llevaron a cabo el pasado año, como la venta al Ayuntamiento de Gijón de la Finca La Vega por 1,3 millones de euros.

Tras cuatro anualidades con números rojos, en buena parte debido a las cargas económicas de las obras de la ampliación portuaria, ya en 2016 las cuentas fueron favorables. Esa recuperación permitió al puerto encarar el siguiente ejercicio con mayores garantías de éxito.

La mejora de las magnitudes de El Musel es aún ligera pero sostenida y se sustenta en un mayor volumen de tráficos en sus distintas terminales, con 21,7 millones de toneladas de mercancía movida, lo que supone un 20% más que el año precedente. El superávit contable confirma la mejora del músculo del principal puerto asturiano ypermite ir amortizando en plazo la deuda pendiente por los créditos concedidos para acometer las obras del "superpuerto", superior a los 400 millones de euros.

El Musel sigue siendo eminentemente un puerto granelero, puesto que la terminal de graneles sólidos que gestiona Ebhisa movió el pasado año14,5 millones de toneladas, frente a las 7,1 millones de los restantes muelles comerciales. Se incrementó el carbón descargado fuera de la citada terminal, hasta completar 1,19 millones de toneladas, lo que supuso un incremento del 73%. Creció también el movimiento de cereales, de cementos y de clínker. Respecto a los graneles líquidos, que alcanzaron las 897.935 toneladas, es muy significativo el crecimiento experimentado en el transporte de gases energéticos, un 228% por encima de 2016. Y para poner la guinda a un año de optimismo portuario, El Musel batió un nuevo récord de movimiento de contenedores, superando las 900.000 toneladas. Y lo que es tan importante o más: crecen año a año las toneladas que se manipulan en el espacio ganado al mar por la ampliación.

Si la economía asturiana va bien, uno de los principales beneficiados es el puerto de Gijón, instalación de embarque de un elevado porcentaje de los productos que exportan las empresas de la región. Y viceversa: la mejora de las instalaciones y de la capacidad de negocio de El Musel supone un importante beneficio para el intercambio comercial y el aumento de la competitividad de las firmas radicadas en Asturias y su entorno más cercano.

El nuevo equipo directivo que preside Laureano Lourido ha sabido reconducir la situación de las dársenas gijonesas a través de un trabajo silencioso pero efectivo cuyos frutos empiezan a verse ya y permiten encarar el futuro inmediato con optimismo.

Fuente:
La Nueva España