Compara la «lluvia de millones» con la parálisis de la variante, por culpa de una constructora con la que «en otros territorios el Gobierno llega a pactos»

Las comparaciones son odiosas e inevitables. Mariano Rajoy prometió 4.200 millones a una región de 7,2 millones de habitantes. Si su política se guiara por criterios de población, a Asturias, con un millón de ciudadanos, le corresponderían 567 millones en este mandato. El ´plan Cataluña´ del presidente se compone de partidas para todos los modos de transporte. Un reparto simétrico con el Principado aportaría 63,6 millones al año para reflotar las cercanías; 6,7 en mejorar la situación del aeropuerto; 9,2 más para llevar el tren hasta el aeródromo; 28,7 para impulsar carreteras como la autovía al suroccidente; y 19,8 en materia portuaria.

Cada región tiene urgencias distintas, pero la puesta en escena realizada ayer se ha convertido en el patrón de referencia para fijar las aspiraciones del resto. En todas se sucedieron ayer las reivindicaciones y el Principado no se quedó atrás. «No puede ser que cuando para otras comunidades se están produciendo lluvias de millones para inversiones en comunicaciones competencia del Estado, en Asturias sigamos un año sí y otro también marcados por la sequía presupuestaria», consideró Belén Fernández, la consejera de Infraestructuras.

Rajoy enfrenta el proceso soberanista anunciando una inversión de 4.200 millones en Cataluña hasta 2020

Sin cuestionar la oportunidad del acercamiento con Cataluña, reivindicó que «Asturias tiene derecho también a un trato justo en materia de obras públicas, y la administración del Estado tiene la obligación de atender esas necesidades que todavía tiene pendientes». La variante de Pajares, en la que van 3.345 millones invertidos para acortar en 45 minutos el viaje ferroviario con la meseta, es la primera de las preocupaciones. Fernández reconoció su asombro ante la situación del montaje de vía en la vertiente asturiana, paralizado porque Dragados se niega a retomar el trabajo y reclama 2,2 millones de indemnización. «No podemos explicarnos cómo con la empresa adjudicataria con la que en otros territorios el Gobierno de España llega a acuerdos, en Asturias priman los desencuentros paralizantes», apuntó. En otras latitudes «hay soluciones inversoras, propuestas, y en Asturias solo problemas acumulados». En síntesis, lo que el Principado exige a Rajoy es «respuesta en forma de calendario y presupuestos para las necesidades que ya llevan demasiado tiempo pendientes».

Puestos a comparar, hay quien encontró similitudes entre los presidentes de España y el Principado. «Igual que hace el PSOE con los concejos cuando se acerca el presupuesto, Rajoy realiza ahora una subasta de infraestructuras para que las comunidades compitan por captar esas inversiones», analizó Héctor Piernavieja, en nombre de Podemos. «Las cantidades que anunció ayer no difieren demasiado de lo presupuestado en los últimos años, y a la hora de cocer, todo mengua y la ejecución es menor», agregó. En la formación morada tachan el evento de Barcelona de operación de «marketing político para vender unos presupuestos en los que nadie cree» y rechazan entrar «en la lógica de competencia entre territorios en la que nos quieren meter».

Luces largas puso Gaspar Llamazares, de IU, para exigir «el mismo compromiso de Rajoy con las cercanías de Asturias», pero entrar también en el objetivo perseguido ayer. «Cerrar grietas o tapar bocas es una estrategia fracasada, lo mejor es dar primero a cada uno lo que le corresponde en los presupuestos». El portavoz aseguró que «la política de la zanahoria y el palo no es buena consejera, ni las inhabilitaciones, ni los presupuestos solucionan el problema».

Hasta Barcelona fueron el diputado de Foro, Isidro Martínez Oblanca, y su compañero de filas y portavoz del Gobierno gijonés, Fernando Couto. Saludaron al presidente, la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría y el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna. «Los argumentos que se aplicaron allí son perfectamente transladables a aquí, Asturias también necesita ser competitiva, un empuje a sus cercanías, y potenciar los puertos de El Musel y Avilés», señaló el diputado. «Frente al corredor Mediterráneo, de 840 kilómetros de ancho internacional para mercancías y pasajeros desde Algeciras a la frontera francesa, nosotros solo necesitamos los 20 de León-La Robla y la variante de Pajares», abundó. Couto por su parte reclama para la región «lo mismo que hemos visto: mejora de cercanías, intermodalidad, y centralidad».

En Ciudadanos, Nicanor García mostró su «respeto» por la iniciativa con Cataluña, antes de poner los matices: «Tiene que haber solidaridad entre todas las comunidades, trato igualitario, y que invertir en Cataluña no signifique detraer inversiones en Asturias».

Fuente:
El Comercio digital