Los presidentes autonómicos de las tres regiones y el de Galicia muestran inquietud por el clima preelectoral, que puede dificultar el acuerdo sobre el nuevo modelo de financiación, para el que piden más recursos

El presidente del Principado, Javier Fernández, y los de Castilla y León, Galicia y Aragón, Juan Vicente Herrera, Alberto Núñez Feijóo y Javier Lambán, respectivamente, han consensuado este mediodía en el palacio del Conde Luna, en León, un cuádruple acuerdo de estrategia interautonómica conjunta que vincula a Asturias, Castilla y León y Aragón con la defensa de la continuidad de las térmicas y la minería de carbón y a las tres regiones junto a Galicia en el compromiso con un modelo de financiación autonómica que privilegie la igualdad en la prestación de servicios por encima de la capacidad fiscal de las autonomías y en la presión al Gobierno central para que presente ya la Estrategia Nacional frente al Reto Demográfico. En el capítulo financiero, estas regiones que suman 7,5 millones de habitantes -individualmente sólo las superaría Andalucía, destacaron- urgieron al Gobierno a tomar decisiones porque la inminencia de las elecciones podría "añadir incertidumbre" y reclamaron de forma inequívoca, además del uso del coste de los servicios públicos como criterio esencial de reparto, que el nuevo modelo, dicho en palabras de Herrera, se efectúe desde la aportación de "mayores recursos" que el último. Incluyeron asimismo un compromiso contra la brecha digital que garantice banda ancha de calidad en todo el territorio.

En su intervención posterior a la firma del acuerdo, Javier Fernández perseveró en sus argumentos sobre las profundas repercusiones y efectos derivados que tendría el cierre de las térmicas de carbón sobre toda la economía asturiana. Habló de los tráficos del puerto de El Musel, de la elevación del precio de la energía para la gran industria de la región y argumentó por ejemplo que Francia puede permitirse, tal y como propone su presidente, Emmanuel Macron, cerrar sus térmicas, "que le proporcionan el 1,4 por ciento de su producción. España, con el 18 por ciento, no". Defendió una planificación energética en manos "de los poderes públicos" y que en "la decisión última sobre el cierre de instalaciones de generación eléctrica algo debe tener que ver el regulador, la tiene que tomar el Gobierno de España". Sin ser "negacionistas" respecto a la reducción de emisiones ni pretender que "el futuro sea el basurero del presente"rechaza "todo ese razonamiento económico que tiene que ver con "el pasajero clandestino, o el polizón, y que dice que donde todos comparten tareas el ganador es el que menos esfuerzo hace".

Dice Javier Fernández que asume las críticas de quienes digan que los cuatro presidentes reunidos hoy "confabulamos para defender lo nuestro. Acertarían: en efecto, nos juntamos y hablamos de lo que nos preocupa", dijo para introducir los otros temas de la reunión, la crisis demográfica como "asunto de Estado" un debate que no se circunscribe, añadió, a un mero problema de reparto de dinero. "No es una hoja de cálculo", dijo el presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo. Se decide qué España se quiere y la distribución de fondos no es, tal y como estas regiones la plantean, "un regalo, ni un subsidio, sino un derecho a participar en un mismo espacio compartido que se llama España". La posible resistencia de otras comunidades autónomas sobrevoló varias veces la reunión, y fue de nuevo Feijóo quien mirando en algún momento de reojo a Cataluña quiso llamar la atención sobre estas regiones que "hemos cumplido" en las épocas de vacas flacas, que "no hemos sido un problema de déficit o de deuda para España". "A las regiones de mayor PIB les conviene que la riqueza esté repartida, que las que tienen menos puedan comprar más", añadió. "El incumplimiento nunca puede tener las mismas consecuencias que los compromisos, la irresponsabilidad no puede tener consecuencias análogas a la responsabilidad".

En este terreno políticamente espinoso de la financiación autonómica, a los presidentes reunidos no se les escapa la "preocupación oír el calendario electoral de los próximos años, que podría añadir más incertidumbre a unos acuerdos ya de por sí complejos de alcanzar", por lo que ponen fecha al cumplimiento del acuerdo que la Conferencia de Presidentes alcanzó en esta materia el 17 de enero y urgen a Mariano Rajoy a presentar el nuevo documento en este ejercicio, tal y como prometió entonces. El presidente aragonés sumó a su comunidad, nueva en estos encuentros, "con mucho entusiasmo" y además de destacar la plena coincidencia de los problemas comunes evidenció la necesidad de dejar ver que no se miran sólo a sí mismas, que "tratamos de imprimir a nuestras acciones sentido de Estado".

Fuente:
La Nueva España