El empresario achaca la iniciativa a un intento de entorpecer la línea de Gijón, pero asegura que el único problema que existe es financiero

A la espera de que se despeje la duda sobre la participación del Principado en hacer posible la reanudación de la autopista del mar Gijón-Saint Nazaire, mediante la concesión de un crédito en condiciones favorables para financiar los primeros años de funcionamiento, EL COMERCIO pudo saber que accionistas del Grupo Logístico Suardíaz, que gestiona la autopista del mar para carga no acompañada entre Vigo y Saint Nazaire, han denunciado a Transportes Riva por supuestas irregularidades en la convocatoria de sus últimas juntas ordinarias de accionistas.

La demanda fue presentada por dos de los tres hermanos de Rafael Riva, que, además de accionistas de Suardíaz, son también socios minoritarios de Transportes Riva y que no habían reparado, hasta que trascendió el proyecto de Gijón, en la necesidad de realizar fehacientemente la convocatoria de las juntas anuales de accionistas, que es el motivo de la demanda, según indicaron fuentes de la empresa. Puede ser una casualidad, ya que las motivaciones últimas no pueden ser explícitas, pero el empresario que intenta reanudar la autopista del mar Gijón-Saint Nazaire achaca a presiones para abortar el proyecto la iniciativa de sus hermanos, que tienen mayores intereses económicos en el Grupo Logístico Suardíaz que en la empresa de la que él es propietario de cerca del 95% de las acciones.

«A mí eso no me importa, porque si algo se hizo mal tengo alternativas previstas, así que el único problema sigue siendo el financiero. Si tuviera los siete millones que cuesta poner en marcha la línea ya lo habría hecho, porque estoy convencido de su viabilidad, pero es que necesito ayuda financiera y hasta ahora todo está resultando una carrera de obstáculos que resultan indignantes», explicó.

En todo caso, la referida demanda no es la única presión que Rafael Riva reconoce procedente de Suardíaz, empresa de origen asturiano de la que él mismo es partícipe. «Me llamó uno de mis primos para decirme que no veían compatible el proyecto de Gijón con mi participación en Suardíaz –Rafael Riva tiene cerca del 11% en la entidad que opera en Vigo–, pero el argumento es tan inconsistente que supongo que por eso no pusieron en marcha ninguna acción legal en ese sentido. Yo soy accionista de Suardíaz, pero no trabajo en Suardíaz, que son cosas distintas. Es como si alguien plantea que no puede ser accionista del BBVA porque tiene acciones en el Banco Santander», considera.

Conflicto empresarial

Lo que sí hace Rafael Riva es comprender el conflicto empresarial: «Está claro que si hay barco en El Musel gran parte de la carga que ahora tiene la línea de Vigo vendría por Gijón, que es mejor opción para el 90% de la carga que ahora se mueve por Galicia».

La misma fuente indicó que Suardíaz no puede prescindir de una parte del negocio de Vigo porque se encuentra en la tesitura de tener que devolver parte de las ayudas europeas que está teniendo para el funcionamiento de la autopista del mar, debido a que el cálculo de la subvención se hizo para un precio del combustible muy superior al real en los últimos meses y ahora hay que recalcular la ayuda y reintegrar lo cobrado en exceso. Rafael Riva insiste en que no ve problema legal alguno para sacar adelante su proyecto y que si obtiene apoyo del Principado mediante el crédito de un millón de euros solicitado al Idepa, el camino quedaría despejado.

Fuente:
El Comercio digital