En el período ilustrado que abarca los reinados de Felipe V a Carlos IV, los gobernantes españoles tomaron conciencia de la necesidad que tenían por conocer América, promoviendo numerosas expediciones científicas que también fueron políticas y de ir liberalizando el tráfico comercial americano con la creación de numerosas compañías, que en régimen de monopolio gestionaron el abastecimiento de determinadas áreas americanas fuera del circuito cubierto por las flotas y galeones que regularmente salían de Cádiz.

Las reformas del nuevo comercio colonial español iniciadas en el reinado de Felipe V a comienzos del siglo XVIII, se mantendrán hasta los nuevos decretos de comercio libre publicados por Carlos III, por los cuales se habilitaba a una serie de puertos peninsulares para comerciar con otros puertos americanos.

Desde un primer momento el Puerto de Gijón entró, promivido por Campomanes, en el grupo de puertos habilitados para el comercio libre con América, esto coincidió con las obras de reforma y ampliación de su dársena.

A medida que avanza el siglo ilustrado, el Puerto de Gijón se irá afianzando como el principal puerto del Principado, tanto por las obras de infraestructura portuaria realizadas, como por las conexiones terrestres con Oviedo primero y León después.

En este último período del siglo XVIII, el Puerto de Gijón tendrá en Jovellanos su máximo impulsor, que promoverá iniciativas ilustradas de futuro en el puerto, para que mantuviese una posición hegemónica en el contexto asturiano y uno de los principales puertos de la fachada cantábrica.